
Levantada junto al mar de Vigo, la iglesia de Nuestra Señora del Carmen es ante todo una casa de oración: piedra ordenada para acoger el silencio, el encuentro y la súplica de quien entra.
Una raíz que viene del mar
Los Carmelitas Descalzos llegaron a Vigo el 21 de diciembre de 1933, instalándose en Las Traviesas para acoger a los misioneros que arribaban por mar desde el Caribe. De aquella primera casa y capilla en la calle López Mora nació, en pocos años, el deseo de un templo mayor. Lo que hoy contemplamos hunde sus cimientos en aquella comunidad naciente, fiel al servicio de la Iglesia y al cuidado de los que vienen de lejos.
La obra de Antonio Cominges
El proyecto se debe al arquitecto vigués Antonio Cominges (1897-1987), figura señera de la arquitectura local. La primera piedra se colocó el 18 de marzo de 1951, y el templo quedó inaugurado en 1957. Los terrenos fueron generosa donación de Doña Paula Gómez Curieses, cuyo gesto permanece en el origen mismo de estos muros como signo de una caridad que se hace lugar y permanencia.

De un vistazo
- Arquitecto: Antonio Cominges (1897-1987), vigués.
- Primera piedra: 18 de marzo de 1951.
- Inauguración: 1957.
- Terrenos donados por Doña Paula Gómez Curieses.
- Raíz: comunidad carmelitana en Vigo desde 1933.
Una casa de oración
Más allá de fechas y nombres, este edificio quiere ser lo que su vocación carmelitana le pide: un espacio para el trato de amistad con Dios, en la senda de Santa Teresa de Jesús y San Juan de la Cruz. Sus líneas serenas no buscan deslumbrar, sino disponer el alma al recogimiento, ofrecer sombra y descanso al feligrés y al peregrino, y abrir un umbral de paz en el ritmo de la ciudad.
Que cuantos crucen estas puertas, vecinos de siempre o caminantes de paso, encuentren aquí la acogida del Carmelo y el amparo de la Virgen, Estrella del mar.
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