Mosaico paleocristiano con una cesta de panes entre dos peces, en el suelo de la iglesia de la Multiplicación de Tabgha
Mosaico de los panes y los peces, iglesia de la Multiplicación, Tabgha (lago de Galilea).

«Venid a mí: escuchadme y viviréis» (Isaías 55, 3)


«Oíd, sedientos todos… venid a mí: escuchadme y viviréis». Estas palabras del profeta Isaías nos preparan hoy para acercarnos a Jesús en el Evangelio. Y también las palabras de S. Pablo: «ninguna criatura podrá separarnos del amor de Dios manifestado en Cristo Jesús, nuestro Señor» (Rom 8, 39).

El amor misericordioso, mueve a Jesús. Mateo nos dice que, en ese momento, Él buscaba un momento de soledad para «encajar» la muerte de Juan el Bautista (víctima del despotismo de Herodes y las intrigas de Herodías). Pero al encontrarse con la multitud que lo busca, se compadece, y responde concretamente ante las necesidades: cura a los enfermos, se da cuenta de que necesitan comer…

Señala también la unión de Jesús con el Padre: levanta la mirada al cielo, bendice el pan…

Y asocia a los discípulos a su misión. Frente a la tentación de inhibirse, por la precariedad de medios («aquí no tenemos más que cinco panes y dos peces»), los llama a poner en juego lo que tienen, a compartir, a transmitir lo que Él les da.

Las lecturas de hoy nos dan, también, algunas claves esenciales de la Eucaristía:

La Eucaristía nos invita a compartir: compartir nuestra vida con Dios (Él comparte con nosotros, nos entrega su presencia y su vida). Y formar comunidad, compartiendo nuestros recursos, nuestras inquietudes…

«Como… toda mi ansia era, y aún es, que pues [el Señor] tiene tantos enemigos y tan pocos amigos, que ésos fuesen buenos, determiné a hacer eso poquito que era en mí, que es seguir los consejos evangélicos con toda la perfección que yo pudiese, y procurar que estas poquitas que están aquí hiciesen lo mismo, confiada en la gran bondad de Dios que nunca falta de ayudar a quien por él se determina a dejarlo todo».

Santa Teresa de Jesús, Camino de Perfección 1,2

Ante los sucesos en Ceuta

Europa ha «externalizado» el control de la emigración, para que la controlen países vecinos (como Marruecos). Nuestra sociedad no quiere saber cómo lo hacen, qué pasa con los emigrantes que intentan llegar. Y estos países, a veces aprovechan esto para presionar. Lo sucedido estos días parece tener relación con ello. No están claros los verdaderos motivos, que han provocado la angustia de estas dos ciudades y el sufrimiento de decenas de miles de personas manipuladas en este juego. Y 67 muertos.

Ante los sucesos en Ceuta: reflexiones y documentación — Mesa por la Hospitalidad (Archidiócesis de Madrid)

Canto para la oración